domingo, 7 de abril de 2019

EL NEGOCIO DE LA VIDA EN SOCIEDAD





Toda vida en sociedad, es hija de la tribu que la alumbró y los ancestros que la custodian; aquello más la innovación, conforman la generación que evoluciona transformando lo que unos y otros son.

Todo ello no es otra cosa que el germen básico de la educación. El estrato superior es aquel que conforma la instrucción pública. Ambos son los pilares fundamentales que dan lugar a la sociedad civilizada, de cuya madurez nacerá la cultura, la que acredita el ser y estar de los individuos y de las sociedades en su conjunto.

El negocio de la vida en sociedad, exige compromiso y civismo ético, lo que no es otra cosas que un absoluto respeto al yo, el tu y el nosotros, lo que se genera desde la cuna hasta la tumba. Ello es honorabilidad a la vida personal y equilibrio con los convecinos, basamentos, ambos, de sabiduría e inteligencia individual y colectiva.

La vida es individualidad y colectividad en armonía o no es nada, su base es la tribu, donde se forjan los individuos por medio de la educación, tiempo y espacio en el que nacen los valores individuales; lugar donde se cimentan los conceptos corporativos y la pluralidad del yo.

El negocio de la vida en sociedad, es la educación de la tribu, lo que se ve reforzada por la instrucción pública, espacios y tiempos donde se juega la gran partida del ser y el saber; donde crece la inteligencia, la sabiduría y la ciencia pública; tiempo y espacio en el que nace la utilidad plural. Ello desde la más tierna edad hasta la universidad, donde todos los sujetos, sin distinción alguna, deben ser instruidos en los más amplios saberes del conocimiento, ya como individuos, ya como miembros de una sociedad plural, recibiendo por ello la capacitación más amplia.

El negocio de la vida en sociedad, exige congruencia e igualdad, para todos y cada uno de los individuos, con equilibrio y observación de todas y cada una de las reglas de juego.

Por tal, desde la Jefatura del Estado hasta la última criatura, en su individualidad y con absoluta honestidad, es obligado trabajar todos y cada uno de los días, por el bien colectivo de la Nación, así como por la perfección individual, en lo físico, en lo psíquico y en lo instructivo, cuyo fin, no es otro que generar la más justa y completa capacitación profesional, donde todas las criaturas puedan ganar el pan de la vida, desde el bien hacer, con total y pertinente honestidad.

En el negocio de la vida en sociedad, nada de los individuos, es ajeno al Estado, quien con toda pulcritud, es su deber, ayudar y defender los intereses individuales y colectivos de todas y cada una de las personas que conforma la Nación, ello es la suprema obligación cívica de la administración de la Nación. Cualquier carencia en la felicidad de los individuos, como sujetos de la colectividad, es un infortunio de la Nación.

Así, en el negocio de la vida en sociedad, todo incumplimiento de la norma es una violación de la Constitución y por tal, de todo el corpus iuris civilis que la Nación se concede, cuyo administrador, por delegación, es el Estado. Cualquier carencia en las necesidades básicas de las personas, que conforman la Nación, es un atentado a la dignidad de las personas, así como un fracaso contractual del Estado, por ende, una violación de la norma, una desventura de la tribu y de la Nación.

© Jcb

domingo, 17 de marzo de 2019

LXXX





La tierra que pisas está compacta,
no imagines que está muerta, está prieta
para asir la germinación; despierta
tu mirada, aviva la razón, pacta

la vida que te guarece y en exacta
mirada, cambia aquello que te aquieta;
con magnánima gestión viva y abierta,
sea ella tu vigor que se refracta.

Los ríos, valles y montañas tienen
su razón de ser y estar, son unidad
en su diferencia e individualidad.

Ellas y ellos se nutren y mantienen
vida y orden, viviendo esa ajenidad
en alianza que suma la gran verdad.


© Jcb






miércoles, 19 de diciembre de 2018

0008





Se conducen como “pollos sin cabeza”,
su hipérbole es lo único brillante,
no así el contenido de sus acciones,
sus actos son vacuos de razonamientos,
carecen de hilo conductor cierto,
no aparece justificación alguna
que acredite un destello de luz e imaginación,
lo suyo es electroencefalograma plano,
son ausentes de cualquier juicio de valor,
sus palabras y sus actos carecen del mínimo
común, como gran chusma, todo lo justifican,
cuando en realidad lo único que se observa
es el gran conjunto vacío que conforman
unos y otras.

© Jcb



sábado, 15 de diciembre de 2018

0007





Españolito que vienes al mundo”,
de la “tarántulas” sociales te guarde tu razón,
ellos y ellas “chusma” social son,
sangüijuelas” del erario público,
es su condición y, en la vida, su única misión.

© Jcb



viernes, 12 de octubre de 2018

LA VIDA EN RAMA





Toda nuestra vida pende de una
sucesión de hechos y circunstancias,
fuerzas que en la mayoría de las veces
son ajenas a nuestra voluntad y razón.

Estamos sujetos a un árbol troncal,
del que por afectos, idiomas y otras
circunstancias personales, nos unen,
hacen progresar y nos atan.

Hemos de valorar y tomar conciencia
de cuanto somos, queremos y/o podemos
y, aún, sin romper aquel cordón umbilical,
ser capaces de abrir nuestra vida a todo
cuanto deseamos ser y hacer,
esto, a fin de ser aquello que queremos ser.

Sólo nos es dada la vida y el desarrollo
de la misma hasta la mayoría de edad,
una vez ello, sin romper las raíces troncales,
abrir las alas y empezar a volar, conforme
a nuestros propios impulsos y voluntad de ser.

En tal vuelo, unido a las raíces que nos sustentan,
no dejar de otear la mejor presa
para el desarrollo y progreso personal.

Todo nos será permitido, salvo perjudicar
a la persona que tenemos a nuestro lado.

Crecer a costa del sudor ajeno,
no lo olvidemos, es villanía,
bajeza moral, que no es compatible
con los deberes éticos de una ciudadanía cívica.

© Jcb



lunes, 17 de septiembre de 2018

BANCADA





A ti llego, de ti espero el reposo
que preciso, te suplico acogida,
junto al fuego que atiza amanecida.
Tus nombres generan día aliñoso.

Tu atavismo más o menos tedioso,
por tu ser en la historia acaecida,
eres banca, banco y como bancada,
has dado cobijo para el descanso.

Tu nombre ha sido maltratado, más
no por ello, has cambiado tu denominación,
el cual ha servido para la estafa,
por actos de los malhechores de cuello blanco.

Banco, lugar de reposo en tiempo y espacio;
tu nombre ha servido para que los ladrones
se escondan tras las cortinas públicas y privadas.
Tu razón social se ha desfigurado,
ya no eres lugar de descanso, guardia y custodia;
ahora eres espacio de gañanes en rapiña.

Banca, ayer eras lugar de seguridad y descanso,
hoy tu nombre ha sido prostituido,
has pasado a que se te identifique,
tanto en el tiempo como en el espacio,
como un elemento del crimen organizado,
con permanentes deslealtades.
Te has convertido en inmutable podredumbre,
con tu pestilente acción, han inundado
todo cuanto a tu alcance está.
Así, hasta los gobiernos han caído en tus redes,
con tus tentáculos has podrido todo,
tal que la honestidad, ha pasado a ser
lo más pinturesco de tu nombre.

Banca, contigo dormí,
sobre ti descansé,
frente al fuego, ratos pasé;
tu hospitalidad, grata me fue.

Hoy tu nombre sólo es referencia de maldad,
deslealtad y vida de sonrojo criminal,
por no pocos gañanes malhechores,
lo que no es otra cosa que rapiña
desalmada de cuello blanco.

© Jcb

lunes, 10 de septiembre de 2018

LOS DIOSES





Si nos atenemos a la historia,
al margen de ser una idea ficción,
todos los dioses han sido belicosos,
vengativos, pendencieros, celosos,
maledicentes, traidores, felones;
pero muy por encima de todos ellos,
los que ganan la partida,
son los dioses monoteístas.
Los dioses monoteístas, con el concurso
de sus representantes y seguidores,
han sido y lo siguen siendo,
absolutamente pendencieros, sanguinarios,
traidores, maledicentes, farsantes.
Han impuesto la muerte, han robado,
un día sí y otro también,
cosa que sigue ocurriendo al día de la fecha,
han mentido noche y día;
con coacción e imperativo, han exidido
su credo, con absoluta inquina,
por encima de cualquier otra opción,
han impuesto su opinión a tirios y troyanos,
que no les ha importado matar,
incluso, a su propia madre.
Tales impostores, han sido los autores
de las mayores y más graves
lesiones a sus congéneres;
pese a ser reos de lesa humanidad,
imploran su inocencia, su excusa,
es que obran en nombre de su Dios.
Grave error; si los dioses son fraternos,
buscan la belleza, la paz, la justicia, la bonhomía;
por tal, no es posible que sus representantes,
actúen con falsedad y maledicencia,
con desprecio a la vida,
con actos de lesa humanidad.
Así pues, en los asuntos de Dios/Dioses,
algo huele a podrido.

© Jcb